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MIS PRIMEROS PASOS COMO LÍDER DE UN EQUIPO

Un gran reto por delante

Se enfrenta a un momento vital en su carrera profesional, sus habilidades y progreso lo colocan hoy frente a un nuevo universo, liderando personas y equipos.  

Como nuevo líder de equipo, es posible que se enfrente a algunos retos desconocidos: el desarrollo de ciertos procesos, el establecimiento de objetivos y prioridades para su equipo y la garantía de que todo el mundo está trabajando al máximo de su potencial.

Es posible que se sienta ansioso y preocupado por las expectativas que los demás tienen de usted. Constantemente surgen nuevas preguntas: ¿Son los objetivos de su equipo demasiado ambiciosos? ¿Qué tipo de orientación y apoyo recibiré? ¿podré salir adelante con este nuevo reto?

Indistintamente de su formación académica o de la experiencia técnica con que cuenta, el paso de gestionarse a sí mismo a gestionar a otros puede resultar abrumador.

Mis diálogos internos

Sin importar el tamaño del equipo que lidera, es probable que sus principales preocupaciones sean las mismas:

¿Tengo lo que hay que tener para motivar a los demás y ganarme su respeto?

¿Cómo puedo establecer objetivos eficaces para mi equipo?

¿La transición de “miembro del equipo” a “líder del equipo” me costará mis amistades?

 ¿Puedo seguir rindiendo bien como individuo y a la vez ser responsable de las contribuciones de otras personas?

¿Qué pasa si no le caigo bien al equipo, o si no se caen bien entre ellos?

¿Qué pasará con mi futuro profesional si esto no resulta?

Muchas de estas preguntas estarán rondando su cabeza durante las primeras semanas de su nueva gestión, en algunas ocasiones se sentirá abrumado y creerá que no fue la mejor idea aceptar esta promoción, sin embargo, es importante no intentar solucionarlo todo de inmediato y recordar que su foco inicial debe estar puesto en crear confianza y sacar lo mejor de su equipo.

Afortunadamente, hay muchas cosas que puede hacer para empezar bien y para asegurar un tránsito exitoso en este nuevo estadio que enfrenta.  En este apartado, queremos acompañarlo y apoyarlo con algunas estrategias y consejos que puede utilizar para que su nueva función sea exitosa.

  1. Entender bien mi nuevo rol

En primer lugar, asegúrese de que entiende las responsabilidades, metas y objetivos de su nueva función. Es vital estar seguro que tengo claro lo que se espera de mi y los retos con que se va a encontrar.

Empiece por estudiar la descripción de su puesto y utilícela para desarrollar un plan que convierta esos objetivos en resultados factibles. Si la descripción es vaga o inexistente, es posible que tenga que escribir la suya propia.

Hable con su jefe sobre tus principales responsabilidades y objetivos, y tome nota de lo que le diga. Si es posible, hable con la persona que ocupó su puesto antes que usted. ¿Cuáles eran sus principales responsabilidades? ¿Qué objetivos consideraba ella más importantes? Vuelve a consultar el anuncio de empleo o las antiguas descripciones del puesto. ¿Qué responsabilidades se enumeraban? ¿Se indicaba algún objetivo de rendimiento? Si es así, ¿siguen siendo relevantes?

Por último, hable con las personas que va a liderar. ¿Cómo ven su función? ¿Qué tipo de orientación necesitan?

Anota todo esto y muestre la descripción del puesto que ha creado a su jefe o mentor, para ver si están de acuerdo con ella.

  1. Enfóquese en las relaciones  

Liderar un equipo de forma exitosa no consiste en ser un brillante estratega o un orador inspirador, la parte más importante del papel de un lider es su capacidad para establecer una conexión auténtica y personal con las personas de su equipo.

Como líder, no puedes esperar ser el amigo de todos. Su primera responsabilidad es ser un facilitador de los procesos y las relaciones, y para ello debe adoptar un enfoque equilibrado. Esto quiere decir que debe tener una buena relación con su equipo, pero también tiene que ser un guía para ellos y esto siempre implica supervisión.

Sea sincero con su nuevo equipo sobre su experiencia laboral y antecedentes, también es importante ser honesto sobre el motivo por el que aceptó este puesto. Estos son factores que le ayudarán a ganarse su confianza.

No tenga miedo de compartir los errores que ha cometido en el camino. Esto le permite abrir espacios de vulnerabilidad que terminan siendo fundamentales para la creación de confianza.  Este tipo de comunicación honesta y genuina ayuda a que su gente entienda quién es usted, por qué está ahí y por qué pueden confiar en usted.

Conecte con los miembros del equipo respetando sus diferencias individuales. Pueden tener características culturales o generacionales diversas, o tener niveles de experiencia muy distintos. Aproveche su diversidad para fortalecer el equipo recordando que la pluralidad aporta a la creación de equipos extraordinarios.

  1. Confíe y busque ayuda en otros líderes de la organización.

Al iniciar este nuevo papel, es imprescindible contar con el apoyo de otros líderes de mayor experiencia. Intente visualizarlos como mentores, recordando que son profesionales que ya pasaron por donde usted está transitando. Es necesario que, al escoger un mentor, éste le dé información sobre su rendimiento y que le ayude a entrenarse en las habilidades específicas que necesitas para tener éxito. El mentor puede proporcionarle un consejo y una orientación inestimables en su nuevo puesto, a la vez que le ayuda a aumentar su confianza en sí mismo.

Para empezar, escriba exactamente lo que le gustaría obtener de una relación de mentoría. Tenga claridad en lo que necesita para avanzar y sea puntual y específico con el tipo de ayuda que requiere.

Su proceso de mentoría no solamente puede ser desarrollado por su mando inmediato, sino que por el contrario puede ampliar su mirada a otros sectores de la organización. En este sentido es importante preguntarse si: ¿Hay algún líder con más experiencia del que le gustaría aprender? ¿Existen líderes en la organización que admiro por su estilo de gestión y  por los valores que comparten?

Tenga en cuenta que la mentoría es una relación bidireccional. Trate de llevar temas de valor que permitan transformar el espacio de mentoría en una oportunidad de aprendizaje para ambos. No olvide ser generoso con sus conocimientos y recuerde que su mentor también se puede ver beneficiado de algunos conocimientos que usted posee en otras áreas específicas.

  1. Comunicando los objetivos del equipo

Es recomendable ser precavido y paciente en el proceso de establecer cambios en la forma de funcionar del equipo. Siempre es bueno asentarte en su puesto antes de querer transformar la dinámica grupal. Observe el funcionamiento del equipo desde una perspectiva de liderazgo y hable con la gente sobre cómo funcionan las cosas.

Una vez la transición se haya dado de forma natural, trate de redactar una carta dirigida a su equipo que hable de la intensión y la visión que desea imprimir como líder. Aproveche para conversar sobre los objetivos de rendimiento para cada persona de su equipo y no olvide preguntar constantemente sobre como se sienten y que inquietudes surgen en torno a la dinámica grupal.  

  1. Se lidera con el ejemplo

Como líder, debe ser consciente de que su equipo espera de usted un ejemplo de cómo comportarse en el trabajo. Los integrantes de su equipo estarán siempre con la mirada puesta en sus acciones. El adagio popular que dice “las palabras convencen, pero los hechos arrastran” es una fuerte realidad que nos recuerda la importancia de ser consecuente con nuestras acciones.

 Si quiere moldear el comportamiento de los miembros del equipo, mejorar el rendimiento y crear buenos hábitos, debe predicar con el ejemplo.

Demuéstreles, con sus palabras y acciones, que va en serio lo que dice. Por ejemplo, si es importante que todos se presenten a las reuniones de equipo respetando un horario, asegúrese de no faltar nunca y de ser impecable con su puntualidad. Si quiere que la gente empiece a confiar en los demás, demuestre su confianza compartiendo información sobre usted. Si adquiere experiencia en la función de su equipo y practica lo que predica, la gente confiará en su juicio y en sus decisiones, y se sentirá más inclinada a seguir su liderazgo. Cualquier cosa que digamos debe ser respaldado por nuestras acciones.

  1. No pretenda hacerlo todo usted. Aprenda a delegar.

Los mejores líderes saben que no pueden hacerlo todo, por lo que hay que saber delegar con eficacia. La delegación, cuando se utiliza adecuadamente, le ayuda a gestionar mejor sus propias tareas y responsabilidades, a la vez que desarrolla las habilidades de los miembros de su equipo y aumenta su confianza.

Para delegar con éxito, asegúrese de asignar la tarea correcta a la persona adecuada. Intente delegar tareas que ayuden a alguien a desarrollar nuevas habilidades o a avanzar en su carrera.

Cuando asigne una tarea, dígale al miembro del equipo que está asumiendo el reto el resultado que desea obtener, pero no le diga cómo debe hacer el trabajo. Evita la tentación de dar todas las respuestas; ya que eso no le ayuda a ninguno de los dos. En su lugar, compruebe regularmente si necesita ayuda, pero, por lo demás, deje que realice la tarea por sí mismo.

  1. El arte de dar retroalimentación (feedback)

Para mejorar y crecer las personas necesitan saber en qué tienen que trabajar. Una de las tareas fundamentales del líder de equipo es la de dar retroalimentación de forma consistente y oportuna. Mucho de la motivación de los integrantes de un equipo está muy relacionada con la retroalimentación que se les da. Se debe elogiar su trabajo y celebrar los éxitos alcanzados, y también se debe comunicar las oportunidades de mejora que se identifican.  Por eso son tan importantes las críticas constructivas y los elogios oportunos. Sin ellos, su equipo vuela a ciegas.

Es importante encontrar el equilibrio adecuado entre una crítica útil y un enfoque positivo para mejorar. Dar retroalimentación es arte y ciencia por lo que el balance es fundamental.

Sea coherente en sus comentarios. Intente discutir el rendimiento con frecuencia, creando espacios continuos para retroalimentar a sus colaboradores. De este modo, los individuos pueden mejorar gradualmente, lo que elevará el rendimiento y la productividad de todo el equipo.

Además, utilice el buen juicio y la sensibilidad a la hora de dar su opinión. Aborde siempre los problemas de rendimiento en privado, pero elogie públicamente para demostrar su aprecio por el trabajo bien hecho y para inspirar a los demás.

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